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¡Impresionanti!

Por Francisco Javier Mares

El lance de TV Azteca, uno de los tentáculos del ‘Grupo Salinas’ -Banco Azteca, Elektra…-, azote de los consumidores mexicanos rehenes de los ‘abonos chiquitos’, alerta -como si hiciera falta- de los intereses de toda índole y pretensiones, que se imponen a la urgencia del cuidado personal y colectivo frente al embate del coronavirus.

Javier Alatorre, uno de esos ‘comunicadores’ de televisión que México no necesita -aspirante fallido a ‘Manipulador Nivel’ como uno más en la lista de tantos que nos ha regalado Televisa a lo largo de las décadas-, se permitió llamar a los mexicanos a ‘no hacer caso’ a las directrices de conducta dictadas por las autoridades federales para enfrentar la pandemia.

“El subsecretario Hugo López-Gatell encabezó la conferencia sobre la cifras de contagio y fallecimientos por COVID-19, pero sus cifras y sus conferencias ya se volvieron irrelevantes. Es más, se lo decimos con todas sus palabras: Ya no haga caso a Hugo López Gatell”, se permitió decir el angelito en el noticiero ‘estelar’ de TV Azteca, la segunda televisora más grande del país, en mensaje reproducido en las redes sociales del consorcio.

Televisión Azteca, usted lo sabe, es propiedad de Ricardo Salinas Pliego, el segundo hombre más rico de México -después de Mr. Slim -11 mil 700 millones de dólares, contra el jefe de América Móvil, que trae en la billetera 52 mil 100 millones de dólares, a decir de Forbes-, integrante distinguido, privilegiado -Banco Azteca participa en la entrega de los créditos de 25 mil pesos del gobierno federal a pequeños empresarios para enfrentar al COVID-19-, del consejo asesor empresarial del presidente AMLO.

A muy pocos -siempre los hay- cayó en gracia el despropósito de javiercito -‘gemelo malvado’ del presidente venezolano Nicolás Maduro- su llamado a desconocer las instrucciones de la estrategia federal de combate al coronavirus, atenta contra la salud pública del país. Punto. Toda interpretación en contra agravia la inteligencia. Eso no fue una tontería más desde ‘la Caja Idiota’ -Theodor Adorno, dixit-. Eso fue un llamado al desacato. Eso quedó claro. Aunque no a todos…

Mientras en ‘Change.org’ germinaba la exigencia de retirar la concesión a TV Azteca -«Los medios de comunicación que pongan en peligro la vida de un solo ciudadano, a través de aquello que publican, deben ser sancionados»-, el presidente Andrés Manuel López Obrador saltó al ruedo… de la manera más lamentable.

“Creo que se equivocó mi amigo Javier Alatorre en la noche, que llamó a no hacerle caso a Hugo López-Gatell; creo que fue una actitud no bien pensada porque Javier es una persona buena, creo que cometió un error, como cometemos errores todos…”, dijo el presidente de México.

Antes, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, exministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación -es de suponer que algo le entiende a la Ley-, pretendió atemperar el impacto con un mero tuit.

“Mantengámonos unidos frente a la emergencia sanitaria que atraviesa México. Sin excepción sigamos las indicaciones del subsecretario de @Ssalud_mx’, experto en epidemiología @HLGatell, que es la voz autorizada y oficial de todo el sector salud, en ese tema. #México Unido # COVID19”.

No funcionó. Más tarde, hubo de recurrir al autocorrector. A las siete de la noche del sábado, llamó a Televisión Azteca a manifestar públicamente su respeto a las disposiciones sanitarias contenidas en la Declaratoria de Emergencia Sanitaria.

“De conformidad con la Constitución y la legislación aplicable, se le APERCIBE a manifestar públicamente su respeto a las disposiciones sanitarias contenidas en la Declaratoria de Emergencia Sanitaria, sumándose al frente común convocado por la Secretaría de Salud.

“Haciendo de su conocimiento, que, en caso de incumplimiento, esta Secretaría iniciará el procedimiento administrativo sancionatorio establecido en la ley”, estableció en un comunicado.

La Secretaría de Gobernación es la responsable de vigilar el cumplimiento de los lineamientos legales en las transmisiones de radio y televisión, a efecto de que no se violenten los derechos de terceros…, como sería el caso, el derecho a la salud.

Las expresiones del ‘Grupo Salinas’ -Javier Alatorre es un peón miserable-, son al menos irresponsables. Las medidas dispuestas por el gobierno federal tienen origen en el dictado de la Organización Mundial de la Salud, la OMS, y en el conocimiento científico de las autoridades de salud, no en alucinaciones primitivas que encuentran su caldo de cultivo en la ignorancia, el sometimiento al patrón y en los intereses económicos.

El episodio vale para repensar los afanes del club de gobernadores -el del ‘morenista’ Javier Bonilla, de Baja California es, ese sí, un ‘caso clínico’-, con efectos propagandísticos ciertos -si les retribuyen está por verse-, pero nulos y definitivamente contraproducentes en la batalla que todavía tiene que dar México al coronavirus.

Ni qué decir de los empresarios: en las grandes ligas nacionales, en un frente tan incipiente como insensato que busca eludir el pago de impuestos; en el estado de Guanajuato, sin disimulos, en empeños exitosos en ganar el control del uso de los dineros públicos dispuestos para a la emergencia sanitaria; y en León, por ejemplo, bueno, en León, permisionarios del transporte urbano y ‘capos’ del tianguismo que hacen del alcalde su marioneta. Los elementos de juicio abundan y son públicos.

LA JAULA

Ahora bien, López-Gatell también comete errores. Graves. Restringir la producción y distribución de cerveza, agravia. Atenta contra la agroindustria. Y hay cosas que no se deben hacer a los mexicanos. Dicho está.

Correspondencia: tigresdepapel001@gmail.com

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