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Un León sin cabeza

Por Francisco Javier Mares

León sabe de tragedias…

El 29 de enero de 1576 se fundó León como villa al no llegar los primeros vecinos a 100. Requisito señalado para ser ciudad por el Virrey de la Nueva España, Martín Enríquez de Almanza, en su mandamiento dictado el 12 de diciembre de 1575.

En 1865 León sufrió una terrible inundación, que destruyó más de 800 casas. La ciudad pudo levantarse, resarcir los daños y continuar su progreso comercial, artesanal e industrial.

El 18 y 19 de junio de 1888, León sufrió otra terrible inundación, con trágicas consecuencias: 242 cadáveres, mil 400 desaparecidos y más de 5 mil familias en la miseria, hubo grandes pérdidas en los comercios y en los sembradíos; fueron afectadas 117 manzanas y se destruyeron completamente 2 mil 232 casas.

La ciudad sufrió una terrible inundación más, la noche del 8 de julio de 1911. A la mañana siguiente, las aguas destruyeron varias casas en el Coecillo, cuyos habitantes pudieron salvarse gracias a las medidas asumidas por ellos y el gobierno municipal. La causa del desastre fue el desbordamiento del ‘Arroyo del Muerto’.

El 23 de junio de 1926, León fue víctima de otra terrible inundación, tal vez la más grave de su historia, destructora de gran número de viviendas, aunque con menos afectación a las vidas de las personas; sin embargo hubo una epidemia de tifo. (hasta aquí, en cita del artículo ‘León 437 Años de Historia’, de Carlos Arturo Navarro. Revista ‘Tiempos’ Número 134. Enero/Febrero 2013)

El virus covid19 es el desafío actual y encuentra a la ciudad de León sin liderazgo ni eficacia en su gobierno: el coronavirus amenaza a un León sin cabeza.

El regiomontano Héctor Germán René López Santillana es, sin rodeos, el peor alcalde de León en 30 años -y servido con aderezo doble, además-. Administrador de Empresas por la UBAC, llegó a la función pública, primero, y a la política, luego, de la mano del hoy secretario de Gobierno, Luis Ernesto Ayala Torres. Hábil en las excusas, la gestión de Héctor Germán René naufraga de manera escandalosa en los asuntos de seguridad, con índices de asesinatos inéditos -lo que ocurre en Celaya y los ‘autos bomba’ es una locura y una advertencia-, y en el transporte -pésimo y caro-. Con el covid19 en fase 2, su confusión alarma.

Héctor Germán René no sabe qué hacer. No da pie con bola.

Frente a la altanería de los permisionarios del transporte público -que son solo eso: per-mi-sio-na-rios-, de abrir el rango de las frecuencias del paso de las ‘orugas’ y las rutas alimentadoras -en rutina que tienen muy bien ensayada con la complicidad evidente -y lo evidente no necesita demostración- de la Dirección de Movilidad–, tuvo que ser el regidor Salvador Sánchez Romero quien exigiera ponerles un alto.

No solo eso, hizo que el Municipio de León presentara ante el Tribunal de Justicia Administrativa dos recursos que persiguen una sanción a los camioneros por incumplir los términos de las concesiones. Sánchez Romero, empresario del calzado, presidente de la Comisión de Movilidad del Ayuntamiento, les probó con números que manipulan las condiciones del servicio: redujeron 294 unidades en circulación, un 21% del total.

CAMIONEROS, GENDARMES, TIANGUISTAS…

La Dirección de Movilidad municipal a cargo del sempiterno Luis Enrique Moreno, ha servido para dos cosas: encubrir las trapacerías de los permisionarios del transporte, y fungir como su comparsa en la trama de los aumentos al costo del pasaje. No más.

La exhibición del truco vulgar de las frecuencias de los camiones, es cotidiana; con la ciudad amenazada por la pandemia del covid19 es, simplemente, criminal.

En esta emergencia sanitaria, a las primeras de cambio Héctor Germán René envió -sin autoridad, sin sustento jurídico-, a sus inspectores de Fiscalización a cerrar los bares del Centro Histórico -y con ello a echar a la calle a un montón de trabajadores-; luego, en busca de la foto -que obviamente, obtuvo-, ordenó ‘cerrar’ la Zona Peatonal: calles y plazas, y dejar al criterio de los gendarmes quién entra y quién sale.

Los policías pronto hicieron alarde de su sapiencia. En la Calzada de los Héroes arrestaron a dos jóvenes que «no quisieron acatar la orden de retirarse» e ir a casa. Listillos que son, los municipales pretextaron que los dos muchachos los habían insultado y retado a golpes. Y obviamente, hay que creerles.

Resuelto el expediente de enviar a inspectores de Fiscalización y a policías a amedrentar a dueños y empleados de negocios y ciudadanos, a la ‘estrategia’ de Héctor Germán René no se le encuentran ni pies ni cabeza.

Mientras desde la comodidad de su residencia ordena acordonar la plaza principal y tolera el hostigamiento a los paseantes en la Calzada de los Héroes, Héctor Germán René avala la permanencia de los tianguis en todos los rincones de la ciudad que patrocina el muy influyente Jesús Téllez -a quien los panistas recurren campaña tras campaña –en Madero y Gante, por ejemplo, un tipo vende ‘guacamayas’ sin que nadie lo moleste ¿Qué creen que hace para el PAN? Acertaron, ‘acarrea’ gente-.

En tiempos de coronavirus, nada más en la ‘Línea de Fuego’, los domingos, se encuentran más de 3 mil vendedores y miles y miles de ciudadanos en 25 cuadras de calles de las colonias Obrera, Bellavista y Chapalita. Son multitudes las que acuden los sábados al tianguis de ‘La Pulga’, vecino del Sapal en el bulevar Torres Landa.

Al sacar la vuelta a toda posibilidad de cancelación de la operación de los tianguis, el gobierno municipal envía a empleados suyos a impartir ‘pláticas informativas de prevención de contagio’; repartir gel antibacterial; colocar carteles; repartir volantes; y recomendar ‘su sana distancia’ ¡En los tianguis! Todos los días hay vendimia en los barrios y colonias de León. Héctor Germán René mira hacia otro lado. Hay cosas que no se tocan -sin importar el virus que azota al mundo-.

León es prueba plena del desatino de dejar a los alcaldes que imaginen y decidan ellos solitos las acciones de prevención del covid9. De pronto uno descubre que algunos hasta iniciativa tienen…

LA JAULA

Que políticos y funcionarios donen su salario es un gesto reconocible en una situación determinada. Nada más. Ni de lejos, una política pública de recursos para la prevención y atención a retos como el que planta el covid19 a México. Con el tiempo esa reacción, recurrente, se torna propagandística. Como quiera que sea, con el anuncio del gobernador, apueste doble contra sencillo a que los diputados dirán ahora que ellos ya lo habían considerado…

Correspondencia: tigresdepapel001@gmail.com

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