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El reportero y el albañil

Por Francisco Javier Mares

En México, los reporteros compartimos fecha de celebración con los respetabilísimos ‘maistros’ de obra.

Para unos, el 3 de Mayo es el ‘Día Mundial de la Libertad de Prensa’, para los otros, el santísimo ‘Día de la Santa Cruz’.

El ‘Día Mundial de la Libertad de Prensa’ fue proclamado por la Asamblea Nacional de las Naciones Unidas en 1993. Celebra los principios de ese ejercicio y es ocasión para reconocer a los compañeros caídos -el también muy mexicano 7 de Junio ‘Día de la Libertad de Expresión’ o ‘Día del Chayo’, a Dios gracias está en desuso, casi-.

El ‘Día de la Santa Cruz’ enlaza los modos prehispánicos -una más de las triquiñuelas de la Santa Madre Iglesia Católica-, asociados a los ciclos de siembra y los rezos a Tláloc para que a los cultivos cayera el agua buena, con las creencias que impuso la conquista.

Estos que corren no son buenos tiempos para ninguno de los dos gremios.

México, lo sabemos bien, es uno de los países más peligrosos para los periodistas. En equipo, la violencia del crimen organizado y la impunidad prohijada desde el poder, son un coctel envenenado para los informadores. De 1994 a la fecha, el Comité de Protección para Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), cuenta 120 reporteros y trabajadores de medios asesinados en el país. De acuerdo con ‘Artículo 19’, los periodistas asesinados del año 2000 a la fecha, suman 131. Las diferencias en las cifras estriban en la caracterización del oficio que hacen cada una de esas organizaciones.

Al lado, la industria de la construcción en México, cruje -salvo aquella parte que está involucrada en los súper proyectos de AMLO que tanto enojan a sus malquerientes, no hay trabajo importante-. En Guanajuato, andan en las mismas.

La Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, CMIC, delegación Guanajuato anuncia que debido a las circunstancias nacidas de la emergencia sanitaria por el covid-19 desde su fase 2, el 76% de las empresas del ramo han sido afectadas.

La CMIC desglosa así los daños: compra de productos, un 64%; operación administrativa, 44%; contratación de obra privada, un 38%;  y contratación de obra pública 25%. Números rojos.

UN ‘SAN LUNES’ ETERNO

Reporteros y albañiles sufren en tiempos del covid-19.

Aquí hemos alertado en un par de ocasiones de la cooptación de periodistas desde las instancias oficiales estatales, municipales y, de manera escandalosa, desde el Congreso del Estado con la contratación del espacios y hasta ‘tuits’ en cuentas personales.

Cada quien su negocio si se factura, dirían algunos -a lo mejor, como sea, no es este el espacio para debatirlo-, el punto es que esos modos llevan inevitablemente a la desinformación. Y a días de que la pandemia alcance su pico más crítico en el país es, sencillamente, peligroso.

En el miedo al contagio -auténtico, justificado-, no pocos informadores encontraron el argumento ideal para #QuedarseEnCasa a despachar boletines, engordar de tuits y esparcir versiones oficiales por patéticas que sean, en perjuicio del acato a las disposiciones federales…, y de la salud de todos.

Promocionar el corte de listones; multiplicar al infinito los disparates de los alcaldes; alimentar el melorama como en ‘ida a San Juan’, no abona mucho que digamos -este domingo el ‘am’ se quejaba amargamente de no encontrar por ningún lado los ‘comedores gratuitos’ que les presumió el gobernador Diego Rodríguez en entrevista exclusiva en su casa-. Ese es el riesgo para las partes: creer y difundir a pie juntillas; anunciar sin poder probar. 

Justo este fin de semana, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, calificó de ‘dramático’ que no llegue información a personas que a estas alturas no identifican al covid-19 como una epidemia grave que los puede matar en pocas horas, incluso en minutos.

Por supuesto que las instancias oficiales federales, estatales y municipales son las responsables directas de que la información oportuna, clara y suficiente llegue a todas las personas, pero los medios de comunicación en general y los informadores en particular comparten esa responsabilidad, dada la naturaleza de su quehacer. Hay que informar y evaluar con, sin y a pesar del contratito de publicidad.

Gatell, cada vez más claridoso, lo dijo así: “espero que en esto -el allanamiento a un hospital en Ecatepec-, no esté involucrada la desinformación, cuando hay personas que propagan desinformación o cuando hay medios de información que propagan desinformación, espero que no sea causado por esto. Eso me parece grave” ¿Ya nos vamos entendiendo?

En los espacios federal y estatal hay un corte de caja diario: en la Ciudad de México, López-Gatell aguanta a pie firme las deficiencias profesionales de los reporteros que acuden, y trata de explicar de la mejor manera posible -la experiencia de video entrevista con los niños fue enriquecedora -aunque debieran reconocer y pagar al infante que dibujó al epidemiólogo como un superhéroe, iniciativa de la que se volaron la idea- el avance y los estragos del covid-19 en la República.

En Guanajuato, cada día se actualizan las cifras en el portal de Salud y cada tanto el secretario Daniel Díaz explica algo en el espacio cómodo de TV-4. Al resto de los informadores correspondería el contexto… y no -el doblemente inaugurado Hospital General Regional de León, anunciado como centro de las operaciones, recibió a su primer paciente de covid-19 cuando la lista de muertes en Guanajuato sumaban 20. No leímos mucho al respecto.

Ahí está el reto de los reporteros en una semana que se anuncia como la de mayor mortalidad a causa del coronavirus.

Sus pares de la industria de la construcción, por su parte, lamentan que apenas el 24.2% de las constructoras ejecutan obra pública, así que el ‘San Lunes’ lleva rato.

Amén de la fecha de celebración y el gusto por las ‘caguamas’, reporteros y albañiles hoy coincidimos en pasar las de Caín.

LA JAULA

#CalderonSíSabía

Correspondencia: tigresdepapel001@gmail.com

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