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¡Guau!

¿Qué le pasa a tu cuerpo cuando consumes manteca de cerdo?

Si hay algo que le da ese toque irresistible a los tamales, a los frijolitos refritos o a unas buenas carnitas, es la manteca de cerdo

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Si hay algo que le da ese toque irresistible a los tamales, a los frijolitos refritos o a unas buenas carnitas, es la manteca de cerdo.

Es el ingrediente secreto de muchas de nuestras abuelas y un pilar del sabor en México. Pero, ¿alguna vez te has preguntado qué pasa dentro de tu organismo cuando este ingrediente se vuelve el protagonista de tu dieta diaria?

Aunque nos encante su sabor, la realidad es que la manteca es una bomba de energía. Para que te des una idea, apenas 100 gramos de este producto pueden contener alrededor de 900 calorías.

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Si no tenemos una rutina de ejercicio que queme toda esa energía, es muy fácil que el sobrepeso toque a nuestra puerta.

Pero no solo es el peso. Según la fuente especializada Medical News Today, el verdadero reto está en las grasas saturadas.

La ciencia es clara: estas grasas «pueden incrementar riesgos para la salud cuando se consumen en exceso durante largos periodos», estando directamente relacionadas con problemas cardiovasculares.

Básicamente, a nuestras arterias no les hace mucha gracia el consumo desmedido de este ingrediente.

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Este es un punto que pocos conocen. La manteca no es solo grasa; también contiene sustancias llamadas «nitrogenadas no proteicas» (como el ácido úrico o la creatinina).

¿Por qué importa esto? Porque estas sustancias no se procesan solas; requieren un esfuerzo importante de nuestro laboratorio interno: el hígado.

Los especialistas advierten que «su ingesta frecuente puede exigir un esfuerzo adicional a este órgano, lo que, a largo plazo, podría aumentar el riesgo de daño hepático». Es como si pusiéramos a nuestro hígado a trabajar turnos dobles sin descanso.

¡No se trata de prohibir!, sino de saber medirnos. La clave, como en todo lo rico de la vida, está en el equilibrio. Usarla de vez en cuando para ese platillo especial no tiene por qué ser un problema, pero convertirla en la base de cada comida puede pasarle factura a tu salud a largo plazo.

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