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¡Guau!

¡Fuchi! Por qué tu termo huele mal y cómo dejarlo como nuevo con trucos de expertos

Todos amamos nuestro termo reutilizable: nos acompaña al gym, a la oficina y hasta en el coche para no andar comprando plásticos, pero…

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Todos amamos nuestra botella reutilizable: nos acompaña al gym, a la oficina y hasta en el coche para no andar comprando plásticos de un solo uso. Pero seamos sinceros, ¿alguna vez la has destapado y te ha llegado un aroma medio «extraño»? No, no es el agua la que huele mal; el problema está en lo que vive dentro de tu envase.

¿Por qué mi botella huele a «humedad»?

Si piensas que con solo darle un enjuague rápido con agua de la llave queda lista, piénsalo dos veces. Hay tres razones principales por las que tu termo se vuelve una zona de desastre:

  • Inquilinos no deseados: Según Ocean Bottle, “los malos olores suelen aparecer por la presencia de bacterias que se adhieren a las superficies cuando la botella no se limpia correctamente”. Sí, esos microorganismos aman las paredes de tu termo.
  • Cerrarla y olvidarla: Hydrocellussa señala que “dejar la botella cerrada o guardarla en lugares húmedos durante largos periodos, incluso vacía, favorece la proliferación de microorganismos como el moho”. Es el paraíso para los hongos.
  • El material importa: Las botellas de plástico se desgastan más rápido y, si les pega el sol, pueden liberar sustancias que cambian el sabor. Por eso, el consejo de oro es optar por acero inoxidable de buena calidad.

Mantener tu agua fresca no tiene que ser una misión imposible. Ocean Bottle nos comparte un método infalible para que no te vuelva a dar «fuchi» abrir tu botella:

  1. Agua tibia primero: Enjuágala bien para quitar cualquier resto de líquido viejo.
  2. Jabón y cepillo: No te olvides de la boquilla, el popote y la tapa. Usa agua caliente y jabón, y de preferencia un cepillo largo para llegar al fondo.
  3. Enjuague final: Dale otra pasada con agua caliente para que no te sepa a detergente.
  4. ¡Déjala respirar!: Este es el paso más importante. Seca bien antes de volver a usarla y, si no la vas a usar de inmediato, guárdala sin la tapa puesta.

No solo se trata de la botella; también hay que cuidar el origen. Recuerda que el agua de consumo tiene su caducidad una vez abierta, así que checa siempre cuántos días dura tu garrafón antes de que se vuelva un riesgo.

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