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¡Guau!

¿Leche con medicina? El error que podría anular tu tratamiento

En México, la leche es la compañera inseparable del desayuno, pero ¿puedes usarla para tomar la medicina que te recetó el doctor?

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En México, la leche es la compañera inseparable del desayuno: que si para el cereal, para el licuado de plátano o simplemente para tomar esa medicina que nos recetó el doctor.

Es un hábito tan normal que casi nadie se detiene a pensar si esa combinación es buena idea. Pero ¡mucho ojo!, porque en el mundo de la salud, la forma en que tomamos nuestros fármacos es tan importante como el medicamento mismo.

La advertencia viene de una fuente que se ha vuelto muy confiable en redes: la farmacéutica Cristina Carrillo.

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A través de su cuenta de TikTok (@cris__carrillo), la experta nos dio un golpe de realidad sobre la química de nuestro cuerpo.

Resulta que la leche es una maravilla nutritiva, llena de calcio, fósforo y proteínas, pero son precisamente estas sustancias las que pueden volverse un obstáculo. Carrillo explica que esta mezcla puede interferir en la absorción, y es muy clara al respecto.

“Si la medicina no se absorbe bien, es como si no la hubiéramos tomado”. Básicamente, tiras tu dinero y tu salud no mejora porque el fármaco nunca llega a donde debe.

La «Lista Negra»: Medicamentos que solo van con agua

Si estás bajo tratamiento con alguno de estos tres tipos de fármacos, mantén la leche bien lejos de tu toma:

  1. Tetraciclinas: Son antibióticos muy comunes. El calcio de la leche se une a ellos en el estómago y evita que el cuerpo los aproveche.
  2. Ciprofloxacino: Otro antibiótico potente (usado mucho para infecciones de garganta o estómago). Tomarlo con leche reduce drásticamente su eficacia para matar bacterias.
  3. Levotiroxina: Este es el tratamiento estrella para quienes tienen problemas de tiroides. Aquí la precisión es vital, y cualquier lácteo puede alterar los niveles que tu cuerpo necesita.

Aunque parezca muy cómodo aprovechar el desayuno para tomarte tus medicinas, lo mejor siempre será usar agua natural.

El agua no tiene minerales ni proteínas en cantidades que interfieran con la química de la pastilla, asegurando que el efecto terapéutico sea el correcto.

Así que la próxima vez, primero el agua y la medicina, y un buen rato después, ¡ahora sí el vasito de leche!

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