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¡Guau!

¿Ganó 83 millones y se los quitaron? El drama de la abuelita que pelea su premio de lotería

Una abuelita ganó el premio mayor de la lotería, pero cuando iba a cobrar le dijeron «Fíjate que siempre no, tu boleto es inválido»

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Imagínate esto: revisas tu boleto de lotería y ¡pum!, te das cuenta de que eres millonario. Tienes en tus manos la increíble suma de 83.5 millones de dólares, ya estás pensando en la casa de tus sueños, en ayudar a la familia y en una jubilación de lujo. Pero cuando vas a cobrar, te dicen: «Fíjate que siempre no, tu boleto es inválido».

Esta es la pesadilla que está viviendo Jane Doe, una mujer de 83 años en Texas, Estados Unidos, cuya historia se ha vuelto viral por lo injusto del caso.

Todo empezó en febrero de 2025. Jane, como muchos otros, utilizó la aplicación Jackpocket Lottery para comprar su boleto de forma digital.

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En ese momento, en Texas se permitía usar servicios de terceros para adquirir billetes en línea. El problema, según reporta NBC News, es que la Comisión de la Lotería de Texas decidió prohibir estos servicios de mensajería con «efecto inmediato» justo después del sorteo.

¿La razón de los políticos? Que estas empresas nunca estuvieron bien reguladas y temían que se prestaran para actividades ilegales o malos manejos de comisiones.

El resultado: el premio de Jane se congeló y ella entró en un limbo legal que ya dura más de un año.

Jane no se quedó de brazos cruzados y decidió demandar. Su argumento es muy lógico: ella compró el boleto cuando era legal hacerlo. No se vale que, una vez que ganaste, te digan que el método que usaste ya no cuenta.

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Su abogado, Randy Howry, fue muy directo en sus declaraciones para The Texas Tribune:

«Ella cumplió con todas las reglas vigentes en ese momento. Debería recibir su premio, pero se está viendo perjudicada porque ahora hay políticos involucrados».

El caso ha encendido el debate sobre las aplicaciones de lotería en línea. Por un lado, son súper cómodas, pero por otro, si el estado decide «clausurarlas» de un día para otro, los usuarios son los que terminan pagando los platos rotos, como le pasó a la pobre Jane.

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