¡Guau!
Un descuido con una cobra termina en tragedia para un turista en Egipto
Egipto es ese destino que todos tenemos en nuestra lista de deseos: pirámides, historia milenaria y playas espectaculares, pero todo cambió por una cobra
Egipto es ese destino que todos tenemos en nuestra lista de deseos: pirámides, historia milenaria y playas espectaculares, sin embargo, lo que debían ser unas vacaciones de ensueño se convirtieron en pesadilla por una cobra.
Un turista alemán de 57 años perdió la vida tras un incidente que parecía un simple espectáculo de entretenimiento.
En Hurghada, una de las joyas del Mar Rojo, los espectáculos con reptiles son una atracción bastante común.
De hecho, los testigos cuentan que el show marchaba con total normalidad: los turistas se acercaban, se tomaban fotos e incluso algunos se ponían a las serpientes en el cuello.
Sin embargo, el ambiente cambió por completo cuando el encantador de serpientes permitió que uno de los reptiles se subiera por la pernera del pantalón del espectador alemán. En ese momento, el animal mordió al hombre, desencadenando una emergencia médica inmediata.
De acuerdo con los reportes de medios internacionales y las autoridades locales, el veneno actuó de forma fulminante. El hombre mostró claros signos de envenenamiento y sufrió un paro cardiaco ahí mismo, en el lugar del show.
Aunque los paramédicos lograron reanimarlo para trasladarlo de urgencia a un hospital cercano, lamentablemente el turista terminó muriendo poco después. Ahora, la fiscalía de esta ciudad costera ha tomado cartas en el asunto e investiga no solo al encantador, sino todas las circunstancias que permitieron este accidente.
No es la primera vez que esta zona del Mar Rojo llega a los titulares por incidentes con la fauna local. De hecho, este caso se suma a la triste noticia de un turista italiano que fue atacado por un tiburón en 2024.
Aunque los expertos insisten en que “son casos aislados y no es tan común”, la rapidez con la que estos incidentes se vuelven virales ha puesto a los viajeros a pensar dos veces antes de interactuar tan de cerca con animales salvajes en sus tours.