¡Guau!
¿Tu refrigerador te está «robando» dinero? El truco de la CFE para que la luz no llegue por las nubes
¡Ya se siente el calor! Con la primavera a la vuelta de la esquina, tu refrigerador te puede jugar una mala pasada
¡Ya se siente el calor! Con la primavera a la vuelta de la esquina, en muchas partes de México el termómetro ya empezó a subir y, con él, las ganas de tener siempre agua bien fría y la comida fresca. Pero ojo, porque ese alivio puede salirte carísimo si no cuidas cómo trabaja tu refrigerador.
Para que no te lleves un susto cuando llegue el recibo, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) lanzó una serie de recomendaciones súper útiles que te ayudarán a ahorrar una buena lana. ¡Saca la libreta y apunta!
Muchos tenemos la idea de que, si afuera hace un calorón, hay que poner el refrigerador en el nivel «Máximo» para que todo se mantenga súper frío. ¡Error garrafal! De acuerdo con la CFE, poner el termostato a tope solo hace que el compresor trabaje horas extra, gastando muchísima energía sin necesidad.
El tip de oro: Lo ideal es mantener el nivel del refrigerador entre el 3 y el 4. Con eso es más que suficiente para que tus alimentos se conserven perfectos y tu consumo eléctrico se mantenga a raya.
Además del termostato, hay tres detallitos que podrías estar pasando por alto y que le están costando caro a tu economía:
- La prueba de la hoja de papel: ¿Sientes que tu refri ya no enfría igual? Haz este truco: cierra la puerta atrapando una hoja de papel. Si la hoja se cae solita o sale muy fácil, significa que los empaques ya no sellan bien y el frío se está escapando. ¡Es como tirar dinero por la ventana!
- Dale su espacio (los 10 centímetros de rigor): No pegues el refrigerador a la pared. La CFE recomienda dejar al menos 10 centímetros de separación. Si está muy pegado, el aparato se calienta de más y necesita muchísima más fuerza (y luz) para mantenerse frío.
- ¡Nada de ollas calientes!: Este es el pecado capital de la cocina. Si metes la sopa recién salida de la estufa o el guisado caliente, el refrigerador tiene que hacer un esfuerzo titánico para bajar esa temperatura de golpe.
Aplicar estos pequeños cambios no te quita ni cinco minutos y la diferencia la vas a notar directo en tu próximo pago.