¡Guau!
¡Cita de tres… y 500 gramos de pollo! Lo que pasa cuando sales a cenar con fisicoculturistas
¿Alguna vez has salido a comer con alguien que cuenta hasta el último grano de arroz? Pues prepárate, porque lo que parecía una cita triple súper relajada terminó convirtiéndose en el video viral más comentado de las redes
¿Alguna vez has salido a comer con alguien que cuenta hasta el último grano de arroz? Pues prepárate, porque lo que parecía una cita triple súper relajada terminó convirtiéndose en el video viral más comentado de las redes sociales.
Tres mujeres decidieron «balconear» a sus esposos y mostrarle al mundo que, cuando se trata de la dieta para el gimnasio, ¡con ellos no se juega!
Aquí te contamos cómo una cena normalita se transformó en un operativo de precisión militar.
Todo el alboroto comenzó cuando estas tres amigas notaron que sus maridos, todos dedicados al fisicoculturismo, se pusieron en modo «meticuloso» frente al mesero. Lejos de pedir el especial del día o una hamburguesa con todo, los hombres iniciaron un interrogatorio digno de un inspector de salud.
La prioridad era una sola: mantener su dieta estricta de pollo y arroz blanco, sin importar que estuvieran fuera de casa. Mientras las esposas grababan entre risas y un poquito de incomodidad, los «gym bros» soltaban peticiones que dejaron al personal del restaurante con el ojo cuadrado:
- El «alérgico» por conveniencia: Uno de ellos fue muy claro al decir: «Diles que soy alérgico a la mantequilla», solo para asegurar que su pechuga no tocara ni una gota de grasa.
- La báscula en la mesa: Otro llevó la disciplina al límite preguntando si tenían pesas en la cocina: «Necesito exactamente 170 gramos de pollo sin aceite».
- Pechuga o nada: El tercero exigió que su porción fuera de 200 gramos y que, bajo ninguna circunstancia, fuera otra pieza que no fuera pechuga.
Lo que detonó las miles de reacciones en internet fue el contraste total.
Por un lado, tenías la atmósfera relajada de una salida nocturna y, por el otro, la rigidez absoluta de tres hombres que no estaban dispuestos a sacrificar sus ganancias musculares por un poco de sazón.
El video abrió el debate sobre hasta dónde llega la disciplina. Para muchos fue una muestra de admiración por su fuerza de voluntad, mientras que otros no pararon de reírse de la cara de resignación de las esposas al ver que su «cita romántica» se convirtió en un conteo de macros.
Lo que es seguro es que estos hombres demostraron que el control de lo que comen no descansa, ni siquiera cuando hay velas y música de fondo.