¡Guau!

¿Ojos de neón? El inesperado «look» fluorescente de una mujer tras ir al oculista

¿Alguna vez has salido del médico sintiéndote como una persona nueva? Pues Margerita se lo tomó muy literal y ahora tiene ojos neón

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¿Alguna vez has salido del médico sintiéndote como una persona nueva? Pues Margerita B. Wargola se lo tomó muy literal y ahora tiene ojos neón.

Lo que empezó como una aburrida revisión de la vista en el hospital terminó convirtiéndola en una especie de personaje de ciencia ficción con ojos verde fluorescente.

Si no lo crees, tienes que conocer la historia de esta usuaria, quien se volvió viral tras mostrar que sus ojos brillaban más que una pulsera de neón en plena fiesta rave. ¡Y no, no era ningún filtro de TikTok!

Todo el chisme comenzó cuando Margerita compartió un video en sus redes sociales donde explicaba que, tras salir de su cita oftalmológica, empezó a ver el mundo con un «filtro» amarillo. Al mirarse al espejo, ¡sorpresa! Sus ojos emitían un resplandor verde radioactivo que se notaba incluso a plena luz del día.

La explicación es puramente científica. Durante el examen, los especialistas aplicaron una sustancia llamada fluoresceína. Este es un colorante amarillento que los doctores usan para:

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Detectar si tienes algún raspón o lesión en la córnea.

Ver qué tan bien están funcionando tus lágrimas.

Revisar la superficie del ojo bajo una luz especial.

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Normalmente, el tinte se va con un par de parpadeos y un poco de lágrima, pero Margerita tenía un «pequeño» inconveniente.

¿Qué fue lo que pasó realmente? La explicación es puramente científica (y un poquito de despiste). Durante el examen, los especialistas aplicaron una sustancia llamada fluoresceína.

  • Detectar si tienes algún raspón o lesión en la córnea.
  • Ver qué tan bien están funcionando tus lágrimas.
  • Revisar la superficie del ojo bajo una luz especial.

Normalmente, el tinte se va con un par de parpadeos y un poco de lágrima, pero Margerita tenía un «pequeño» inconveniente.

Resulta que la protagonista de esta historia sufre de una miopía bastante severa, por lo que no puede dar un paso sin sus lentes. Por un error de comunicación o descuido, no se quitó los lentes de contacto antes de que le pusieran las gotas.

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¿El resultado? Sus lentes absorbieron el colorante como si fueran esponjas. Como no llevaba gafas de repuesto y no podía ver ni el camino a la salida sin sus lentillas, no tuvo de otra más que volvérselas a poner y caminar por la calle con ese look de «Hulk» en la mirada.

«Parece que tengo ojos de gato o de alienígena», bromeaba frente a la cámara mientras mostraba el intenso color verde que emanaba de sus pupilas.

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