¡Guau!
Despiden a empleada por entrar de madrugada al trabajo para ver a su pareja y juez avala la decisión
Un tribunal de Ámsterdam dio la razón a una residencia de adultos mayores que despidió de manera disciplinaria a una trabajadora
Una historia que mezcla romance, confianza laboral y límites profesionales se volvió tema de conversación en Países Bajos: un tribunal de Ámsterdam dio la razón a una residencia de adultos mayores que despidió de manera disciplinaria a una trabajadora tras comprobar que acudía al centro durante la madrugada sin estar en turno, coincidiendo con el horario nocturno de su pareja.
La mujer llevó el caso ante la justicia al considerar que la medida fue exagerada y solicitó una indemnización cercana a los 21 mil euros, pero el juez no solo rechazó la compensación, sino que respaldó plenamente la decisión del empleador.
Entradas nocturnas que levantaron sospechas
De acuerdo con lo expuesto en el proceso, la trabajadora realizaba labores de limpieza, reparto de alimentos y apoyo básico a los residentes durante sus turnos regulares.
Su pareja, en cambio, tenía a su cargo la supervisión de los turnos nocturnos, lo que le permitía el acceso al edificio durante la madrugada.
La investigación interna reveló que la empleada ingresó al centro al menos 30 noches sin estar asignada a ningún turno, siempre coincidiendo con el horario laboral de su pareja. Aunque no registró esas horas como trabajo ni recibió pago alguno, la empresa determinó que su presencia carecía de autorización.
Un historial ejemplar que no fue suficiente
Durante meses, la situación pasó desapercibida. De hecho, la mujer era considerada una trabajadora comprometida, al grado de acumular numerosas horas extra. Incluso, la dirección le había pedido en el pasado reducir su disponibilidad, ya que su exceso de horas generaba costos adicionales.
El caso salió a la luz cuando un compañero notó su presencia de madrugada pese a no figurar en el rol de turnos. Al ser cuestionada, la empleada explicó que solo había acudido a recoger un objeto personal de su pareja.
La empresa decidió revisar los registros de acceso y ahí apareció el patrón: decenas de ingresos nocturnos, siempre alineados con los turnos del compañero sentimental. Con esa información, la dirección descartó que se tratara de visitas ocasionales y procedió al despido.
La trabajadora argumentó ante el tribunal que no existía una norma escrita que le prohibiera acudir fuera de su horario y que siempre actuó de buena fe. Sin embargo, el juez fue claro.
La clave: confianza y sentido común
En su resolución, el magistrado estableció que existe una diferencia evidente entre acudir de forma voluntaria durante el día para apoyar tareas laborales y permanecer en la residencia durante la noche sin funciones asignadas, más aún cuando coincide con el turno de la pareja.