¡Guau!

Papá norteño se hace viral por corregir a sus hijos: “¡Se dice tomate, no jitomate!”

¿Jitomate, tomate o tomatillo? Esta es la lección que un papá le quiere dar a sus pequeños hijos y todo quedó grabado

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Un video casero, de esos que nadie planea pero que terminan conquistando a medio internet, está robándose las risas en redes sociales. ¿El protagonista? Un papá originario del norte de México que, con ese acento firme y bravío típico de la región, decidió impartir una mini–clase lingüística a sus hijos… directamente desde la cocina.

Todo ocurrió en el hogar de una familia que recientemente dejó el norte para mudarse a la Ciudad de México por cuestiones laborales. Y ya sabemos: cambiar de estado implica acostumbrarse a nuevas calles, nuevas comidas… y hasta nuevas palabras.

En el video —que rápidamente se volvió tendencia— se ve al padre sosteniendo un tomate rojo entre las manos mientras sus hijos lo miran con ojos de “¿y ahora qué hicimos?”. Con tono serio (muy al estilo norteño que suena a regaño aunque no lo sea), lanza la frase que desató el debate nacional:

“Nunca se dice jitomate, se dice tomate. Así se llama. Este es tomate”

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Pero ahí no paró. Todavía remató, firme y sin titubeos:

“El jitomate no existe, no existe. Es como una quesadilla sin queso. Los otros tomates verdes son tomatillos”

Y claro… internet hizo lo suyo.

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Los comentarios no se hicieron esperar

Usuarios de todas partes del país comenzaron a reaccionar. Algunos celebraron la pasión del papá por defender el nombre “correcto” del fruto rojo. Otros, sobre todo chilangos y del centro del país, respondieron con humor asegurando que el “jitomate” no solo existe, sino que forma parte del ADN culinario de la región.

Entre risas, memes y comparaciones culturales, el clip abrió otra vez la eterna conversación sobre cómo cambia el español mexicano dependiendo del estado: que si tomate, que si jitomate, que si tomatillo, que si la quesadilla sí lleva queso… ya usted sabe cómo se pone el país.

Lo interesante es que, más allá de la discusión, el momento capturado muestra algo muy bonito: cómo incluso las palabras que usamos todos los días cuentan una historia de identidad. Para muchos, fue un recordatorio de que México es un mosaico lingüístico donde cada región defiende con cariño sus costumbres y formas de hablar.

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La escena familiar —simple, espontánea y llena de humor involuntario— terminó convirtiéndose en un retrato perfecto de lo variado y rico que es el español mexicano.

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